Su importancia radica en que la conciencia es la capacidad subjetiva de
elaborar conocimientos objetivos, esa capacidad puede ser mayor o menor según
el estadio evolutivo, la información, la formación, la trayectoria moral de la
persona que juzga. La conciencia desempeña la función de advertir y estimar las
valoraciones implicadas en nuestros actos proyectos y decisiones.
Esta dimensión constituye un presupuesto básico, ya
que sólo podremos dar la dimensión moral de la conciencia si previamente somos
conscientes de nuestros actos.






